Tomar cerveza no genera “barriga cervecera”

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Un estudio de la Academia Española de Nutrición (AEN) y del departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, ha desmentido el mito de que tomar cerveza produce la llamada ‘barriga cervecera’.

Según la investigación, beber 200 mililitros solo aporta 84 kilocalorías. En ese sentido, el consumo de una cerveza diaria supone menos del 5% de la ingesta de calorías diarias recomendadas, o sea unas 2000 calorías para mujeres y 3500 para hombres.

De hecho, las personas que toman cerveza de manera moderada y habitual tienen una composición corporal más adecuada que las que no toman, especialmente los hombres, explican los autores del trabajo: la catedrática Rosa M. Ortega y el presidente de la AEN, Lluís Serra Majem.

Cabe recordar que algunos estudios han asegurado que la cerveza puede considerarse dentro de una dieta como la Mediterranea, considerada la más sana, siempre y cuando no exceda los 20 o 30 gramos de alcohol al día y sea acompañada de un estilo de vida saludable.

En ese sentido, “la llamada barriga cervecera podría deberse a factores como los malos hábitos alimentarios, el sedentarismo, el tabaquismo y diversos componentes genéticos que favorecen este tipo de obesidad e influyen en la composición corporal más que la cantidad de cerveza consumida”, sugiere Ortega.

Asimismo, la investigación concluyó que tomar cerveza no influye en la presión arterial, lo que coincide con un estudio anterior que demostró que el consumo moderado de esta bebida tiene, por sus nutrientes y compuestos bioactivos, un efecto protector cardiovascular y es fuente de antioxidantes naturales que protegen al organismo.

“Los consumidores de cerveza tienen una mayor protección antioxidante procedente del lúpulo y de la malta con la que se elabora. Su contenido en isohumulonas podría tener un efecto antioxidante y protector frente a diferentes enfermedades. Además, actúa como regulador sobre la concentración sérica del colesterol en aquellos que la consumen de manera moderada, ya que se relaciona con un aumento de la concentración de HDL o colesterol bueno, y una disminución del LDL o colesterol malo”, finalizó Ortega.